¡La diversión es cosa seria!

Tengo la suerte de poder divertirme en el trabajo. Hay días en los que, gracias a mis otros tres compañeros, no puedo dejar de reír. Bueno, la culpa también es mía por mi afición a hacer el payaso. En fin, que es buenísimo echar unas risas mientras trabajas.

¡Aún así, no hay nada como los días libres!

Mañana empieza una de estas esperadas “mini-vacaciones” semanales y estoy pensando en qué cosas me apetece hacer. La mayor parte de mis ideas tiene más que ver con cocinar, leer, ir al cine y pasear por el barrio. La diversión no tiene por qué ser sinónimo de una juerga descomunal ni de estar al borde del coma etílico.

Es bueno ser conciente de lo que realmente nos apetece hacer. Sin ataduras, con toda tranquilidad. No hay nada que debas hacer: ¿Qué es lo que quieres hacer?

Esa es la pregunta mágica: ¿Qué quieres hacer? ¿Qué te apetece?

A mí, mañana me apetece dormir hasta tarde, limpiar la casa, aprender a cocinar un nuevo plato mientras bebo una copa de vino tinto, tirarme en el sofá a ver una película, salir a pasear antes de que anochezca y leer un libro hasta la hora de dormir.

¡Sólo de pensarlo ya estoy disfrutando!

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