Mi papá es gay

mi_papa_es_gay(www.alfredocarrion.com) Hoy en día, que un hijo reúna a su familia y decida salir del armario es, en efecto, un acto de valentía e independencia individual, pero ya no es un acto en extremo extraordinario. Sin desmerecerlos, claro está, pero los hijos declarando su identidad sexual es cada vez más un acto visible en una gran porción de la sociedad.

Pero cuando se trata de un padre o una madre saliendo del armario, el asunto llama la atención. Y es que, para un hijo, que vivió la imagen de papá y mamá junto el hecho de que un papá pueda tener una relación con otra persona de su mismo sexo escapa de aquello que su cerebro creó como su “identidad familiar”. Afortunadamente, siempre hay quienes han tenido suficiente objetividad y han logrado identificar a sus padres y madres como individuos; seres humanos con sus propios deseos, virtudes y defectos.

Claro está: hay quienes chocan contra esta situación contraria a la que presenta esa foto de “familia” que dibujaron en sus mentes. Por eso es importante el diálogo y la apertura mental: aceptar que nuestros padres son tan “individuos” como lo somos nosotros.

Hay que recordar que las situaciones que asimilamos como naturales pueden ser, en verdad, una situación anómala para la identidad sexual y personal de gente tan importante como nuestros padres. Necesitamos darles nuestro apoyo incondicional como ellos lo hubiesen hecho con nosotros, y debemos tener en mente que esta etapa de cambio y de revelación es para ellos tan dura como jamás lo imaginaron: vivieron como una pareja heterosexual, formaron una familia y, aunque han amado a sus cónyuges, éstas no representaban la verdad de sus preferencias sexuales.

Heterosexual, homosexual, bisexual.

En verdad, aceptar la sexualidad de nuestros padres ya es, de por sí, un acontecimiento significativo. Y es que tendemos a pensar en nuestros padres como en sujetos asexuados.

Hasta ahí, todo es “normal”, “tradicional”, “convencional”… y un montón de palabras que la gente conformista suele utilizar. Pero cuando nos enfrentamos a una sexualidad paternal con una persona ajena a esta díada mamá-papá es un tanto complicado, en principio. Y más cuando se trata de alguien de su mismo sexo.

Pues, en lugar de enfrentarte a esta idea, sería mejor dar el lugar a otro tipo de pensamiento. No se trata sólo de una persona: es el representante de la felicidad y del bienestar de quien nos ama de forma incondicional. ¿Por qué no darle la oportunidad de amar; ya sea a mamá, a otra mujer o a un hombre?

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2008 (c) Alfredo Carrión Vermiglio

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