La Vendimia Gay: un ejemplo de integración

Como les he contado, soy de la provincia de Mendoza, en Argentina. Esta provincia es la productora vitivinícola por excelencia en el país, y la temática del vino y la vid son fundamentales, tanto para nuestra economía como también para nuestra cultura. Es que, verán: la uva es lo que nos define, nos marca, nos hace exitosos o nos trae complicaciones… a veces todo eso junto.

Anualmente se hace la Fiesta de la Vendimia, que es la celebración de la producción vitivinícola, en extensas jornadas que incluyen la bendición de los frutos entre muchos eventos, que culminan con la Fiesta Nacional de la Vendimia, un evento folklórico tradicional que entremezcla bailes, música, luces, fuegos artificiales y la elección de la Reina Nacional. Este festejo nació en 1936 y se mantuvo firme (salvo contadas excepciones) a lo largo de períodos de represión y de democracia por igual. Pero no es de esta Vendimia que les quiero contar, sino de otra, más particular.

Hace casi 20 años el entrepreneur Ricardo “Tito” Bustos, que regresaba de una estancia de 12 años en España, tuvo una visión: enriquecer y dignificar al ambiente gay mendocino, que hasta entonces se mantenía en el underground social. Tito llegó con toda su fuerza y su empeño, y en 1993 inauguró la primera discoteca gay apoyándose en un simple concepto: “¿Por qué no sentirse bien con uno mismo?”. Así, en medio de una sociedad conservadora y tradicional, Tito movilizó y animó a todo un grupo cultural a ser libre, a ser digno, a ser quien se es y nada menos que eso.

Hace quince años, Tito tuvo otra visión: dignificar a la comunidad homosexual entera, integrándola a la cultura provincial. El paso siguiente estaba ya claro: era necesario integrarse a la Vendimia en todos sus aspectos. Pero la lucha no fue sencilla, y el rechazo y los prejuicios no se hicieron esperar. Por aquellos tiempos, decidieron abocarse a un festejo que fuera, en su mecánica, independiente, pero en su temática: idéntico. Así comenzó la Vendimia Gay de Mendoza.

Desde sus inicios esta celebración tomó como objetivo integrar a la comuna gay en el marco de las festividades tradicionales mendocinas, “sin caer en lo burdo y respetando lo sustancial de estas fechas tan significativas para la provincia toda”. Por ello, la Vendimia gay se celebraba cada año en la misma noche que la Fiesta Central de la Vendimia Tradicional, hasta este año en que la fiesta tomó tal importancia en la agenda cultural que logró ser celebrada con una semana de diferencia. Así, el teatro escogido se colmó de literalmente miles de asistentes, bajo una temática bastante definida: “Vendimia para todos”.

Como usualmente asisto a la Fiesta Central, nunca antes había presenciado la Vendimia Gay. Este año, en cambio, me hice presente y me dejé atrapar por un exquisito show lleno de magia, con esplendidas coreografías y una puesta en escena de 120 artistas. La apertura de la Fiesta quedó en manos de la banda Dios Salve a la Reina, un grupo que rinde tributo a Queen. Luego de cantar a todo pulmón los éxitos clásicos magistralmente presentados por la banda, llegó la hora de dar inicio al espectáculo principal: de la mano de la Turca Glamour (un verdadero ícono de la comuna LGBT mendocina) se dio inicio a un show que contaba la historia de un caminante que recorre un largo trecho, vagando entre el desaliento, la incertidumbre y la falta de un hogar para su cuerpo y su corazón. En busca de su propia identidad, el caminante llega a la tierra de los viñedos y halla el amor en cada centímetro del suelo, pese a las adversidades, a las inclemencias y a la desesperanza. Esta ficción, a su modo y mediante una entretenida fusión de danzas folklóricas, tango, estilos clásicos y contemporáneos y todo el glam de Drag Queens, contó la historia propia de mi pueblo: su fundación, sus orígenes, su conversión a la pujante región que es hoy. Y, claro, no faltó el toque especial y el montaje escénico que sólo productores de la talla de Tito Burgos y los hermanos Canci saben dar.

La fiesta llegó a su cúspide cuando, tras la puesta en escena artística, se realizó la presentación de los candidatos a los tronos de Reina y (por primera vez en la historia) Rey de la Vendimia Gay 2010, conquistados por Camila Sáez y Leandro Fiore. Para finalizar la velada con broche de oro, el ex Soda Stereo Zeta Bosio hizo vibrar a los presentes con un show electrónico memorable.

Déjenme contarles, amigos, que se trata de un espectáculo que avasalló mis sentidos. Todos los presentes (una gran mezcla de personas y personajes) aplaudimos, cantamos y nos dejamos seducir completamente por esta fiesta que bien merecido tiene su título de Evento de Interés Turístico y Cultural de la Nación Argentina. Es, en verdad, un show para no perdérselo.

Le mando un fuerte abrazo a todos,

Euge

{ 6 comentarios… léelos más abajo oagrega uno }

Alvaro marzo 20, 2010 a las 23:34

Wow el evento suena bastante interesante, ojala pueda volver a la bellisima Argentina y presenciarlo. Realmente me senti identificado con ese pais, la amabilidad de la gente, su libertad, hasta la misma cultura, completamente diferente al ambiente en que uno vive. Por eso dicen que viajando uno se conoce a si mismo, muchas gracias Euge, muy buen articulo.

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Euge marzo 21, 2010 a las 00:04

¡Alvaro, gracias por tus comentarios! Te espero en Mendoza en marzo de 2011 para brindar en Vendimia, y te mando un abrazo hasta entonces.
Euge

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Alvaro marzo 22, 2010 a las 23:11

Jajaja ten por seguro que por alli estare Euge!! Un abrazo para ti tambien

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Mariela marzo 31, 2010 a las 02:21

He escuchado tanto de èste evento…espero poder ir el proximo año, tu artìculo es una verdadera invitaciòn, muy bueno Euge.

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Alfredo marzo 31, 2010 a las 02:29

Aquí se apunta otro más! 😛

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Euge marzo 31, 2010 a las 17:56

🙂
¡Es cuestión de organizarnos y encontrarnos a brindar en Vendimia, mis amigos! Ojalá todos puedan venir a verla y sentirla en sus propias pieles.

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