Parejas gay

Ese juego de roles que no aprendimos a jugar

Sin importar nuestra identidad sexual, todos provenimos de un hombre y una mujer. La mayoría, incluso, hemos vivido con ese paisaje de fondo: aprendiendo, observando, formando una idea de pareja de papá y mamá, y luego la vida nos sorprende: es que somos homosexuales y no sabemos bien cómo es esta configuración familiar, o al menos sentimos que no encaja en aquella imagen de los años 50 que tanto vemos en la sociedad, en la tele, en los libros y hasta en nuestra propia vida.

Parejas Gay

Lo bueno es que eso no nos frena, ni nos impide ir viviendo sobre la marcha. Vamos formando imágenes nuevas, configuraciones diferentes, y vamos ganando terreno en ello. De pronto, notamos que no era siquiera necesario plantearnos la duda: la pareja es la pareja, incondicionalmente de sus miembros. Claro, también un poco de observación nos puede servir de palanca, y es ahí cuando agradecemos la exposición de algunas de las parejas gay y lésbicas de nuestro mundo.

Ellen Degeneres es todo un ejemplo. Contra viento y marea salió del clóset en simultáneo con el personaje de su propia serie. Se declaró al mundo, y hasta se presentó con su controversial pareja bisexual. Supo configurarse como persona, como una atractiva soltera vivaz y orgullosa, que bien supo enfrentarse a la ruptura pública y a los inevitables comentarios, sin dejarse vencer.

Tiempo después de redescubrirse como soltera, la vida la encontró con Portia de Rossi. Por aquellos tiempos, Ellen gestaba su talk show, dando a saber al mundo entero sus pretensiones románticas con aquella mujer que, según sus palabras, la completaba como persona, pareja y mujer. Siempre con coraje, siempre con orgullo, Ellen y Portia luego de años de noviazgo al fin pudieron unirse en matrimonio, en una boda íntima que luego ellas mismas promocionaron, mostrando al mundo fotografías del bello vestido de Portia, del pastel, de las alianzas, del primer baile, y de todo aquello que ya bien conocemos de las bodas. Es que son un matrimonio más, y eso debiera darnos serenidad y orgullo a todos.

Otros tórtolos que se animaron al amor son Elton John y David Furnish, quienes desafiaron a una sociedad que no quería hacerlos entrar por la puerta grande. Pero ellos demostraron que el amor todo lo vence, que lo que los hizo grandes fue no sorprenderse, no dejarse llevar y simplemente ser el matrimonio que al fin pudieron ser en el año 2005. A partir de entonces, y en medio de una debacle de pros y contras sobre la unión de parejas desde el aspecto legal, ellos tan sólo siguieron con sus vidas, comportándose como nada más y nada menos que un matrimonio.

El afamado Sr. Sulú, de la serie Star Trek, luchó durante años contra una sociedad que lo impulsaba a ocultar su verdadera identidad. En uno de esos giros del destino, George conoció a principios de los años 80 a Brad Altman, con quien mantuvo una relación oculta en principios, y luego abierta y honesta hacia la sociedad. En 2008 finalmente se unieron en matrimonio y lograron vivir como ya lo habían hecho, esta vez bajo el amparo de la ley gracias a la benevolencia de un tecnicismo, por curioso que ello suene. Pero es tal la aceptación que esta pareja ha ganado, que incluso en octubre del 2009 pasaron a la historia cuando fueron la primera pareja gay invitada al programa televisivo The Newlywed game (el cual, además, ¡ganaron!). Esto significó un paso muy importante hacia el reconocimiento de la entidad matrimonial entre personas del mismo sexo, tanto, que el programa abrió un llamado exclusivo a la comunidad LGBT para participar del show.

Incluso en el mundo del deporte ha habido hombres y mujeres que han dado un paso adelante, abriendo el camino a cientos de lesbianas y gays para obtener la confianza de salir del armario y ser individuos abiertos y orgullosos. Tal es el caso de Martina Navratilova, y también de Conchita Martínez, y también el del rudo jugador de rugby de Ian Roberts, quien aprovechó su aspecto y reconocimiento deportivo para actuar en defensa de los derechos de la comunidad LGBT y en contra de la homofobia.

Grandes historias de amor en la ficción también han hecho lo suyo en esta lucha diaria por configurarnos como parejas sin perder la identidad ni jugar un rol que no es el propio. Desde la estabilidad matrimonial de Will Truman y Vince D’Angelo (de Will&Grace), que nos dejó el corazón alegre con su unión y su pequeño hijo, o  el empeño de Kevin y Scotty (Brothers&Sisters o Cinco Hermanos) buscando adoptar a su hijo del amor.

Y claro, cómo olvidar a la emblemática pareja de Andrew y Miguel (de Philadelphia), interpretados magistralmente por Tom Hanks y Antonio Banderas, en una historia de amor que se mantuvo fuerte y bella hasta el final, enfrentándose a todo sin reparos, sin dudas, impulsados sólo por su unión, en un matrimonio que nunca recibió tal nombre, pero fue sólido y establecido como cualquier otro con títulos legales.

Tenemos mucho por agradecer a personas y personajes, que nos muestran que no debemos temer a configurarnos de la manera en la que nos lo dicte nuestro corazón. No se trata de hallar diferencias y semejanzas, sino de saber quiénes somos y lo que queremos. Y lo demás, la estructura, la cotidianeidad, el establecimiento, pues llegará por su propia cuenta, sin que siquiera lo notemos llegar.

{ 0 comentarios… agrega uno ahora }

¿Tú qué opinas?

Previous post:

Next post: